26 octubre 2018

Avancemos en la jerarquía de la gestión de residuos

Autor: Tomás Viveros

Avancemos en la jerarquía de la gestión de residuos

Distintas empresas han adherido al modelo de Cero Residuo a Eliminación, que tiene como objetivo disminuir la cantidad de residuos que son enviados a sitios de eliminación hasta alcanzar un 0% de uso de este tipo de tratamiento.

Lo concreto que es este objetivo permite su implementación con foco, de manera estandarizada y escalable, disminuyendo las emisiones por la descomposición de los residuos en rellenos sanitarios, vertederos y basurales junto al consumo de recursos naturales.

El desafío de este modelo es avanzar en la jerarquía de la gestión de residuos que define el orden de las acciones, de mayor a menor preferencia: prevenir la generación de residuos, reutilizar, reciclar, valorizar energéticamente, incinerar con recuperación de energía, incinerar sin recuperación de energía y finalmente, destinarlo a un relleno sanitario.

Lo anterior implica implementar medidas de rediseño de procesos productivos, el eco-diseño de productos y el impulso de la industria del reciclaje. Aun así, existe otro aspecto muy relevante: la gestión del descarte y de los residuos no reciclables.

El descarte se genera como remanente del proceso de clasificación de residuos para la valorización, mientras que existen distintos residuos que no es posible, por ahora, reutilizar o reciclar. Entonces, ¿qué hacer en este periodo de transición? Podemos mantener el statu quo y derivar éstos a eliminación o implementar las alternativas que tienen países con una gestión moderna de residuos.

Esto implica preferir, primero, que los residuos sean derivados a la producción de Combustible Derivado de Residuos, producto que es capaz de sustituir el uso de combustibles fósiles en la producción de cemento. Sin embargo, esta solución tiene un límite acotado por el tamaño de las cementeras en Chile.

Siguiendo en la jerarquía, habría que avanzar hacia la incineración con recuperación de energía, con un estándar de tratamiento como el que cuenta la capital de Austria. Alcanzar ese estándar, permitiría cerrar vertederos y aportar a la descarbonización de la matriz energética.

Estas iniciativas llegarán de forma gradual con resultados de mediano y largo plazo, lo que implica tomar medidas concretas hoy para seguir avanzando en la jerarquía en la gestión de residuos y abordar el desafío de desacoplar el crecimiento económico del consumo de recursos naturales.

 

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