03 abril 2018

BlackRock envía mensajes claros al mercado sobre la importancia de la gestión de los factores ASG

Autor: Beatriz Calderón

BlackRock envía mensajes claros al mercado sobre la importancia de la gestión de los factores ASG

Muchos profesionales del mundo empresarial y financiero, interesados en la incorporación de la sostenibilidad en el sistema financiero, recurren a citar la carta que el CEO del fondo de inversión BlackRock, Larry Fink, envió en enero de 2018 a los directores de las empresas presentes en el S&P500.

Fink es desde 1992, el presidente-director general de BlackRock, considerado el fondo de inversión más grande del mundo, que gestiona más de US$6 billones en activos.

Esta carta anual –la de 2018 fue la cuarta edición- está dirigida a los CEOs de las compañías en las que son accionistas a fin de comunicarles cuál es su visión y cuáles son sus criterios de inversión. Ésta se ha convertido en uno de los mejores argumentos para sustentar el pensamiento de quienes promovemos la importancia de la gestión de los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) en la creación de valor, con una mirada de largo plazo.

En su carta del año 2015 realzó la importancia de la visión de largo plazo vinculada a la generación de valor.  En ella señaló “Vemos una presión aguda para que las empresas cumplan con los objetivos financieros a corto plazo al costo de generar valor a largo plazo”.

En su comunicación del año 2016 agregó la relevancia de la gestión de los factores ASG, diciendo que “la cultura actual de histeria de ganancias trimestrales es totalmente contraria al enfoque a largo plazo que necesitamos (…) Los asuntos de ASG, desde el cambio climático hasta la diversidad, tienen impactos financieros reales y cuantificables”.

Para su mensaje del siguiente año fue más explícito sobre el rol de la empresa en las comunidades. “Buscamos que una empresa esté en sintonía con los factores clave que contribuyen al crecimiento a largo plazo: la sostenibilidad del modelo de negocio y sus operaciones, la atención a los factores externos y ambientales que podrían afectar a la empresa y el reconocimiento del papel de la empresa como miembro de las comunidades en las que opera. Una empresa global necesita ser local en cada uno de sus mercados”, enfatizó.

Continuando con su defensa de la importancia del largo plazo, este año destacó que “la sociedad reclama que las empresas, tanto del sector público como del privado, desempeñen una labor social. Para prosperar a lo largo del tiempo, las compañías deberán no solo generar rentabilidad financiera, sino también demostrar cómo contribuyen de forma positiva a la sociedad…la estrategia de su empresa debe trazar un camino para generar rentabilidad financiera. Sin embargo, para mantener esa rentabilidad, también debe entender la repercusión social de su negocio, al igual que la medida en que las amplias tendencias estructurales —escaso crecimiento salarial, incremento de la automatización, cambio climático…— afectan a su potencial de crecimiento”.

En cada una de sus cartas Fink ha defendido la creación de valor a largo plazo como propósito corporativo, dejando en claro que la gestión de los factores ASG, tales como el cambio climático y la diversidad, sí crean valor comercial y pueden proporcionar información esencial sobre la eficacia de la gestión.

Estas directrices adquieren una importancia adicional ya que advierte cómo actuará BlackRock en caso de que sus recomendaciones no sean acogidas u observadas por las compañías en las que invierten sus fondos, “cuando BlackRock no vea progreso a pesar del compromiso continuo, o las empresas no respondan suficientemente a nuestros esfuerzos para proteger los intereses económicos a largo plazo de nuestros clientes, no dudaremos en ejercer nuestro derecho a votar en contra” señaló.

Y ya lo hizo, a mediados de 2017, con ocasión de la reunión de la junta directiva de Exxon Mobil, BlackRock votó en contra de dos directores de la compañía. Junto con Vanguard y State Street Global -quienes poseen en conjunto un 18% de las acciones- respaldaron la aprobación de una propuesta de los accionistas que buscaba obligar al gigante petrolero a informar sobre los riesgos financieros asociados al cambio climático, en concreto a difundir y transparentar el impacto de las medidas globales diseñadas para mantener el cambio climático en 2 grados centígrados.

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