15 enero 2019

Lenguaje para la sostenibilidad…. o la sostenibilidad del lenguaje

Autor: Andrés Jensen

Lenguaje para la sostenibilidad…. o la sostenibilidad del lenguaje

“Trabajemos por la sustentabilidad” es claramente un llamado sincero y proactivo para que todas y todos contribuyamos al cuidado de nuestro planeta, aportando nuestro grano de arena en pos de un bien superior.

Es cierto, esta invitación es fácilmente comprensible para el común hispanoparlantes y sin duda genera un mensaje claro. Pero, si nuestros hijos nos preguntan por la definición de sustentabilidad, ¿cuál será nuestra respuesta? Al consultar en la Real Academia Española (RAE) surge la sorpresa, “La palabra sustentabilidad no está en el diccionario”. Entonces ¿no existe el concepto sustentable?, pues sí, existe y es definida como “que se puede sustentar o sostener con razones”. Es decir, cualquier tipo de desarrollo que vaya en contra de la protección ambiental podría, según la RAE, ser sustentable en la medida que podamos explicarlo con razones. Por ejemplo, decir que la razón para talar la totalidad del bosque nativo existente o triplicar las centrales generadoras a carbón, es su alta rentabilidad económica, por lo tanto, serían ejemplos claros de desarrollo sustentable.

La misma RAE nos muestra el camino correcto, al definir el concepto sostenibilidad como “cualidad de sostenible”, y a su vez definiendo sostenible como “especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Por lo tanto, al referirnos al tipo de desarrollo que queremos, la invitación es a utilizar correctamente el lenguaje, y hablar de sostenibilidad o desarrollo sostenible, tal como lo hace la RAE o la Organización de Naciones Unidas (Objetivos de Desarrollo Sostenible por ejemplo), referentes para el buen uso del idioma y para la sostenibilidad, respectivamente.

A riesgo de parecer superficial y liviana, esta reflexión tiene el único objetivo de darle el espacio que se merece al correcto uso del lenguaje, para así estar a la altura de los esfuerzos y avances del país, que en temas de sostenibilidad, sin lugar a dudas, se ha consolidado como un referente en América Latina.

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