21 Septiembre 2017

NCh3262 de igualdad de género y conciliación de la vida laboral, familiar y personal

Autor: Juan Pablo Belair

NCh3262 de igualdad de género y conciliación de la vida laboral, familiar y personal

Una certificación que da sentido ético a una organización camino a la sustentabilidad.

Las brechas de género, vale decir, las iniquidades que sufren mujeres por su género y la creciente preocupación de las personas por dedicar más de su tiempo con la familia son problemáticas globales que tanto estados, empresas e incluso Naciones Unidas han establecido como desafíos para un desarrollo sustentable (ODS). Brechas de un 23,6% en participación laboral y un 31,6% en remuneraciones en desmedro de las mujeres (INE, 2016) o el siguiente testimonio de un minero: “Me da pena que en la escuela de mi hija le hayan pedido dibujar a su familia y no me dibujó a mí” (registro Ars Global Consultores) son una evidencia de que hay seres humanos sufriendo desigualdades y dolores personales profundos a causa de las condiciones de su trabajo.

Desde el año 2012 Chile cuenta con la NCh 3262: una norma de cumplimiento voluntario que puede ser implementada en una organización con el fin de incorporar desde acciones positivas concretas e inmediatas que restablezcan la igualdad de género y la conciliación de vida laboral, familiar y personal hasta planes de acción consistentes con una estrategia corporativa de sustentabilidad y, en definitiva, con una cultura orientada a la igualdad.

Esta norma fue desarrollada por especialistas del Ministerio de la mujer y la equidad de género de Chile y el Instituto Nacional de Normalización – INN tomando como antecedente el modelo “Iguala”, también generado por la misma cartera y aplicado a más de 100 empresas en Chile entre el 2007 y el 2012. En la NCh 3262, hasta ahora, solo 4 empresas han sido certificadas: Sodexo, Laboratorio Bagó, Aguas Andinas, Casa de Moneda y Codelco (hasta ahora las Divisiones Gabriela Mistral, Ventanas, Ministro Hales, Radomiro Tomic, además de la Vicepresidencia de Proyectos y su Casa Matriz).

Proceso de implementación normativo y equipo profesional

El proceso de implementación, en síntesis, considera: diagnósticos, documentación y registros, elaboración de acciones positivas y planes de acción, auditorías y acompañamiento en el cambio cultural (cursos, conversatorios, coaching) con una fuerte arista de trabajo en comunicaciones. Tiene una duración de 4 a 9 meses, dependiendo del tamaño de la organización y de los plazos que se tracen como empresa. El cumplimiento de los requisitos normativos requiere que la empresa:

  1. Detecte y supere brechas de género en el área de la gestión de personas, generando planes de acción que permitan la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en materia de: compensaciones; participación laboral: en cargos no tradicionales o cargos de jefatura y responsabilidades directivas; procesos de reclutamiento y selección; desarrollo de carrera; acceso a capacitación; infraestructura para fuerza laboral mixta y programas de salud física y mental.
  2. Implemente procedimientos que den cumplimiento a leyes y normativas como base e incorporen un enfoque de género sin sesgos de discriminación.
  3. Establezca modelos y planes de conciliación que permitan a su personal desarrollarse adecuadamente en el trabajo (espacio público), en su rol familiar (espacio doméstico) y en su vida personal (espacio privado).
  4. Diseñe e implemente estrategias comunicacionales y de capacitación para la difusión y la promoción del ejercicio de los derechos de maternidad/paternidad,  responsabilidades parentales, principios de igualdad y no discriminación, erradicación de prejuicios y estereotipos y la generación de ambiente laboral de respeto.
  5. Regule los procesos de prevención, denuncia, investigación, sanción y resguardo de la información en casos de acoso laboral y/o sexual.
  6. Genere programas internos para la educación y toma de conciencia sobre las medidas de prevención, detección y derivación en casos de violencia intrafamiliar (VIF).

 Norma con sentido, más allá de la metodología

Una norma de gestión se implementa en una organización para asegurar la incorporación de buenas prácticas y conseguir una certificación en los estándares normativos. Sin embargo, descansar la sustentabilidad de estos avances de gestión solo en el cumplimiento normativo parece, a lo menos, riesgoso. De hecho, no son pocas las organizaciones que con la mejor intención han implementado normas de gestión que al poco andar suelen perder importancia o quedan al arbitrio de los cambios de directivos y terminan por fracasar (con la consiguiente pérdida de recursos y de credibilidad). Ese riesgo, y aún más tratándose de una norma de este tipo, no puede ser un cambio cosmético, requiere de una metodología de trabajo que responda a una visión de sociedad. De este modo, la implementación de la NCh 3262 va más allá del cumplimiento de los requisitos normativos y apunta, como eje maestro, a un cambio cultural que parte de la gobernanza y permee a toda la organización a través de un sistema de comunicaciones efectivo, sólidamente fundamentado en una visión ética acerca de la igualdad de género y la conciliación de la vida laboral, familiar y personal.

Un cambio cultural de esta naturaleza corresponde en definitiva al cambio de una cosmovisión basado, entre otros, en el “Principio de igualdad de los humanos” (Singer, 1993) que establece que más allá de las diferencias que puedan existir entre dos personas, ninguno de ellos debiera gozar de una mayor -o sufrir de una menor- consideración hacia el otro. Este principio ético no considera que todos los humanos sean iguales sino que todos deben ser tratados de igual manera, independientemente de su origen étnico, religión o creencias, nacionalidad, condición socio-económica, orientación sexual y, por supuesto, del género.

Si bien podría parecer extraño conseguir la igualdad de género o la conciliación de la vida laboral con la familiar y la personal a través de requisitos normativos, con esta norma se pretende ir más allá, al sentido del cambio en (y desde) una organización, al sentido de construir una visión de sociedad más justa, sin brechas de género y una justa conciliación de la vida laboral, familiar y personal, sustentada en un sólido core ético. Desde ahí (y solo desde ahí), parecerán obvios los planes de mejoramiento que deben implementarse y programarse para conseguir resultados: la certificación, pero sobre todo, una mejor sociedad para vivir, nosotros y las futuras generaciones.

 

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