10 abril 2018

¿Por qué un negocio responsable? Nuevas reglas para competir

Autor: Enrique Martínez Cantero

¿Por qué un negocio responsable? Nuevas reglas para competir

Para responder a esta pregunta que tan frecuentemente se hace un CEO hay varios enfoques. El primero de ellos es porque es un asunto normativo, es decir, las organizaciones deben ser responsables porque es un imperativo moral, lo correcto; el segundo, es un asunto instrumental, las organizaciones deben ser responsables para obtener mejores resultados; el tercero, es un asunto higiénico, en el contexto actual con una sociedad global e hiper-transparente, la empresa que no sea responsable estará en desventaja competitiva y peligrará su futuro.

Las tres razones son complementarias y nos conducen a la necesidad de comprender cómo desarrollar un negocio responsable. Entre las nuevas reglas que gobiernan los negocios debemos resaltar la que las empresas deben madurar su pregunta fundamental, evolucionando desde ¿Qué necesidad satisface mi bien o servicio? a ¿Qué soluciones puedo aportar a los desafíos de la humanidad?. Entre ellas, y en el ámbito de la gestión de riesgos no financieros queda la pregunta ¿Qué riesgos genera mi modelo de negocio a la sociedad?

En definitiva, no es suficiente trabajar en el ámbito del negocio (qué vendo) sino también en el ámbito del propósito institucional (para qué y con qué valores). Las corporaciones deben orientarse para cumplir una misión o propósito que debe rentabilizar a través de un modelo de negocio.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible proponen 16 ámbitos en los que desarrollar dicha misión y el instrumento de las alianzas entre todos los agentes para implementarla (United Nations Global Compact, 2017).

No obstante, para poder abordar las oportunidades de negocio que establecen los ODS es necesario que la ciudadanía otorgue a la corporación una especial licencia para operar en asuntos tan delicados como la salud, la educación o la alimentación, contenidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Por tanto, los desafíos de la sostenibilidad ofrecen nuevas oportunidades de negocio pero requieren tener la legitimidad que otorga un Negocio Responsable. No se debe olvidar que la legitimidad se pierde en el momento en que la organización esté implicada en un conflicto ético como consecuencia de una mala Política de Empresa o quizá una ausencia de la misma para gobernar su Cultura Organizacional.

En resumen, no es sencillo desarrollar un Negocio Responsable, no vale solo con la buena voluntad sino que es necesario formarse para desaprender algunos conceptos clásicos e incorporar otros como la teoría de los grupos de interés, la reputación corporativa o la creación de valor compartido, entre otros

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