18 diciembre 2018

Saneamiento y Economía Circular

Autor: Tomás Viveros

Saneamiento y Economía Circular

El 19 de noviembre se conmemoró un nuevo “Día Mundial del Retrete”, fecha que en nuestro país pasa inadvertida.

De acuerdo con la ONU, 4.500 millones de personas en el mundo no disponen de retretes o tienen sistemas de saneamiento deficientes; a su vez, el 80% de las aguas residuales generadas por la población mundial regresan al medio ambiente sin ser tratadas. Una vergonzosa realidad, si tenemos en cuenta que, desde la segunda guerra mundial se ha ido avanzando de forma sostenida, a que los seres humanos gocen de una vida plena en derechos económicos, sociales y culturales.

En Chile, según Naciones Unidas, el 80% de la población tiene acceso a sistemas de saneamiento en el que las aguas residuales son tratadas de forma segura, alcanzando niveles de países como Estados Unidos y Japón. Esta realidad no es casual, es fruto de una regulación que fijó el acceso al saneamiento como un derecho y a gobiernos que lograron atraer a privados que realizaron las inversiones necesarias para alcanzar este nivel de cobertura. Bajo este contexto, es esperable que el “Día Mundial del Retrete” pase desapercibido, pues en nuestra sociedad este servicio es algo que damos por hecho.

Pero ¿es este 80% es suficiente para sentirnos satisfechos? Objetivamente no deberíamos, por dos razones. Primero, porque debemos continuar con nuestra exitosa trayectoria para alcanzar a países como Alemania que tiene un 94% de cobertura. Segundo, porque existe un desafío que abordar en el tratamiento de nuestras aguas residuales, como es la gestión de sus lodos, su principal residuo sólido.

Cuando hablamos de Economía Circular y Valorización de Residuos, nuestra atención se dirige hacia los que vemos día a día, como plásticos, papeles, restos de comida, etc. Sin embargo, el mencionado anteriormente es poco conocido, a pesar de que se generan 780.000 toneladas anuales. Tal vez es por su poca visibilidad, que este residuo está siendo gestionado y regulado en una dirección disociada del espíritu de la Ley 20.920 Marco para la Gestión de los Residuos, conocida como Ley REP.

Actualmente, la mayoría de los lodos son enterrados en monorrellenos y la regulación asociada en su artículo de definiciones, ni siquiera incorpora el concepto de valorización, pero si el de eliminación. Hay experiencias distintas, Aguas Andinas valoriza energéticamente estos residuos a través de sus Biofactorías. Parece ser éste el camino que debiera tomar la gestión de los lodos, considerando esfuerzos para reducir su generación y aumentar su valorización.

Es este el momento que debemos aprovechar, como una gran oportunidad para ver en los lodos recursos y no basura, y de esta manera dar un salto circular en nuestro ya consolidado derecho al saneamiento.

 

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