Desde la entrada en vigencia de la Ley 21.643 o también conocida como Ley Karin, muchas empresas han avanzado en su implementación, sin embargo, la prevención de la violencia y el acoso laboral es un ejercicio de mejoramiento y ajuste continuo. El verdadero desafío que establece la ley es transformar la cultura organizacional para que el respeto y el buen trato sean parte fundamental del relacionamiento entre trabajadores y trabajadoras.
En 2024, el foco estuvo en cumplir con la norma en cuanto a:
- Contar con las herramientas corporativas internas exigidas: política de prevención del acoso laboral, sexual y violencia en el trabajo; el Protocolo correspondiente; procedimiento de investigación; implementación o ajuste a los canales de denuncia; actualización de otros instrumentos como el Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad.
- Capacitar y sensibilizar a los equipos: buscando las empresas al menos capacitar en materia de acoso laboral, sexual y violencia en el trabajo.
Pero la Ley Karin no se creó como una checklist, sino como una herramienta para prevenir el acoso y la violencia en el trabajo, y para abordar los casos cuando se materializan. La norma se basa en la premisa de que muchas de nuestras interacciones están influenciadas por ideas preconcebidas y aprendizajes culturales que, sin necesidad de intención, pueden propiciar entornos de violencia. Por ello, las empresas deben identificar qué factores dentro de su cultura organizacional pueden generar riesgos, ajustando sus procesos con un enfoque de prevención, contención y sanción efectiva, asegurando la participación activa de los trabajadores y trabajadoras, y con integración de la perspectiva de género.
Así, para este año 2025 las empresas deben dar un paso más y analizar si identificaron de forma suficiente los riesgos y si las herramientas implementadas están generando un impacto real. Algunas acciones clave son:
- Evaluar la efectividad de la política de prevención, el protocolo y el canal de denuncias, y ajustarlos si es necesario.
- Desarrollar un plan de acción anual con actividades de sensibilización y capacitación adaptadas a los riesgos específicos de cada empresa, y no solo en materia de acoso laboral, sexual y violencia en el trabajo.
- Realizar un análisis de sesgo de género en los mecanismos de prevención, gestión de denuncias y la toma de decisiones.
- Fortalecer la participación de trabajadores/as en el levantamiento de riesgos, construcción y revisión de herramientas internas y en la construcción del plan de acción anual.
- Aplicar herramientas concretas para prevenir y abordar situaciones de violencia en función de los riesgos detectados.
Más allá del cumplimiento normativo, el verdadero desafío es lograr que la prevención y el buen trato sean parte del ADN de la organización. Construir entornos laborales seguros es un proceso continuo que requiere liderazgo comprometido, formación constante y una cultura organizacional donde el respeto y la dignidad sean intransables.
En el curso “Gestionando aspectos culturales en el marco de la Ley Karin“, de la Academia de Sostenibilidad Empresarial de Acción Empresas, abordaremos estos desafíos desde una mirada práctica y reflexiva. No solo revisaremos la normativa, sino que trabajaremos en la identificación de riesgos, casos prácticos y herramientas concretas para fortalecer una cultura organizacional libre de violencia.
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