06 septiembre 2019

Publicamos el segundo artículo de la alianza editorial junto a EL Mercurio

El 4 de septiembre apareció en el Cuerpo B Economía y Negocios del matutino nuestro reportaje llamado “Chile Carbononeutral, pero ¿qué significa?”

 

Publicamos el segundo artículo de la alianza editorial junto a EL Mercurio

Este miércoles 4 de septiembre fue publicado en el Cuerpo B Economía y Negocios el segundo artículo de nuestra segunda alianza editorial junto a EL Mercurio llamada “Camino la COP25”.

En esta oportunidad apareció el reportaje “Chile Carbononeutral, pero ¿qué significa?”, que trata sobre los esfuerzos que está realizando nuestro país para alcanzar esta ambiciosa meta.

En cada edición, tocaremos temáticas referentes a la próxima Conferencia de las Partes que se realizará entre el 2 y 13 de diciembre próximo en Santiago. Además se darán a conocer casos de empresas en materia de desarrollo sostenible y alineados a la Agenda 2030.

Te invitamos a conocer la segunda publicación aquí

Revisa también la primera publicación

 

Desafío 2050: Chile Carbononeutral pero ¿qué significa?

Esta ambiciosa meta planteada por el Estado de Chile como el gran desafío ambiental del país, pretende que, a través de medidas como la forestación, la electromovilidad y el Plan de Descarbonización, el país sea capaz de absorber todo el dióxido de carbono (CO2) que generamos.

 

Durante la COP21, realizada en 2015 en Francia, se firmó el Acuerdo de París, una carta de navegación que estableció como meta alcanzar la neutralidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) durante la segunda mitad del siglo –es decir entre 2050 y 2100-, con la finalidad de mantener el aumento de la temperatura global, por debajo de los 2° grados Celsius. Sin embargo, ya existe evidencia de que este objetivo debería ajustarse a 1,5° para asegurar la sobrevivencia de la especie.

Restando solo un año para que comience a regir este pacto, que ya ha sido ratificado por 185 de los 196 estados -más la Unión Europea- que conforman la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), entre ellos Chile, el Gobierno ha implementado un conjunto de medidas para alcanzar un objetivo ambicioso: ser el primer país en vías de desarrollo, en lograr la meta de carbononeutralidad en 2050.

Pero, ¿qué significa ser carbono neutrales? Básicamente, ser capaces de absorber todo el dióxido de carbono (CO2) que se genera en el territorio nacional recurriendo principalmente al uso de las energías renovables, la forestación, la electromovilidad y un inédito y ambicioso plan de descarbonización anunciado en junio pasado por el Presidente de la República.

Este plan, inédito a nivel global, contempla el retiro paulatino de las 28 centrales de generación eléctrica a carbón que aún operan en Chile y que representan aproximadamente el 40% de generación de electricidad del país, y, además, asegurar que no se construirá ninguna central termoeléctrica a carbón más.

El Plan, además de ser catalogado por los expertos como “una iniciativa concreta, ambiciosa y sin precedentes,” nace de un importante esfuerzo y articulación entre las cuatro empresas eléctricas que operan estas unidades en el país y el Gobierno, quienes alcanzaron un acuerdo en el marco de una mesa voluntaria, con el objetivo de establecer un cronograma de retiro paulatino de unidades, apalancando así la reducción de emisiones comprometido por el país.

Según la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, este plan es un ejemplo a nivel mundial de cómo transitar hacia el desarrollo sostenible. “El retiro de las centrales a carbón es un hecho histórico para el cuidado del medioambiente, porque Chile tiene una matriz energética que depende en un 40% del carbón, por tanto, que surja este acuerdo, a través de una mesa de trabajo público-privada y que permita obtener este nivel de compromiso voluntario sin costo adicional para el sistema eléctrico, es una gran señal,” señala Schmidt.

 

Mercados de carbono y la COP25

Para Marina Hermosilla, directora ejecutiva de CLG (Líderes Empresariales contra el Cambio Climático de Chile), advierte que descarbonizar la matriz energética no es lo único que se debería hacer para alcanzar la carbono neutralidad. “Para ser parte de la cadena de suministro de la nueva economía baja en carbono, es necesario que toda nuestra matriz productiva realice la transformación hacia una baja en carbono”.

En esta materia es de vital importancia el Acuerdo de París, ya que cuenta con un libro de reglas compuesto por 29 artículos que guían a las naciones hacia la carbononeutralidad. En todos estos puntos se ha llegado a consenso, excepto en el artículo 6, el que dice relación a los mercados de carbono, punto clave que deberá quedar resuelto en diciembre próximo, durante la COP25 que se realizará en Chile.

En ese sentido, explica Hermosilla, la instalación de mercados de carbono es, tal vez, la herramienta más poderosa que tiene el Acuerdo. “Este punto, permitirá alinear los flujos financieros -públicos y privados- con la acción climática. Es decir, permitirá, si lo hacemos bien y a tiempo, realizar la transformación de la economía mundial a una economía baja en emisiones de carbono de manera más costo-efectiva y con el menor costo social posible”.

Pero ¿qué son y cómo funcionan los mercados de carbono?

El Mercado del Carbono es un sistema de comercio a través del cual los gobiernos, empresas o individuos pueden vender o adquirir reducciones de gases efecto invernadero, las cuales son certificadas y contabilizadas por el IPCC.

Se basan en cupos o permisos de emisión, y son una forma de reducir los contaminantes. Por ejemplo, una empresa que está operando con la mejor tecnología disponible y necesita ampliarse, pero no tiene permitido aumentar sus emisiones, podría pagarle la conversión a equipos modernos a otra empresa que tiene tecnología antigua, reduciendo las emisiones de esta última.
Como resultado, la empresa inversora recibe los cupos de emisión liberados a cambio de su pago y, con esto, sube su producción y evita que ella y la otra empresa aumenten sus emisiones. Hay que tomar en cuenta que la autoridad va reduciendo en el tiempo los cupos o permisos que le entrega a cada empresa.

“Como los efectos del CO2 son globales, es decir no importa donde se emitan, el efecto sobre el planeta es el mismo, a diferencia de los contaminantes locales, como el material particulado, cuyo efecto en la salud de las personas se produce en el lugar donde se emite, es posible reducir emisiones en cualquier parte del mundo; pero para ello, los países tienen que ponerse de acuerdo en cómo ‘contar’ los cupos, porque si la empresa inversora está en París, y la empresa receptora está en Concepción ¿a cuál país se le considera la contabilidad de la reducción para efectos de ver si cumple o no, ¿a Chile, que es donde se realizó la reducción, o a Francia que es donde pertenece la empresa que lo financió?”, aclara Hermosilla.

De esta forma, la discusión se centrará en cómo se medirán, reportarán y verificarán las emisiones de CO2 que serán transadas, y cómo se hará el registro de éstas en cada uno de los países que participen de la transacción.

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