Sostenibilidad
23 de julio de 2026

TISFD: cómo integrar la dimensión social la estrategia financiera de las empresas

Durante años, las empresas han avanzado significativamente en la integración de criterios ambientales y de gobernanza (ESG) en nuestras estrategias. Sin embargo, la dimensión social, ha sido históricamente la más difícil de medir, comparar y conectar con el rendimiento financiero, pese a esfuerzos destacados como la Guía BCTI sobre cómo abordar la desigualdad desde las empresas y su bajada a la realidad empresarial chilena. Hoy, ese panorama está cambiando con el desarrollo del TISFD (Taskforce on Inequality and Social-related Financial Disclosures).

¿Por qué importa el TISFD?

En Chile, sabemos muy bien que la desigualdad, la pérdida de confianza y cohesión social y la precariedad laboral no son solo problemas sociales; son riesgos sistémicos que amenazan la estabilidad económica y, por ende, la viabilidad a largo plazo de las empresas. El éxito empresarial no ocurre en el vacío: dependemos de comunidades resilientes, de trabajadores capacitados y de mercados consumidores estables. Cuando estas bases se debilitan, los riesgos financieros aumentan y la capacidad de las organizaciones para crear valor a largo plazo se ve comprometida.

El TISFD surge para cerrar esta brecha. Inspirado en el éxito de marcos como el TCFD (clima) y el TNFD (naturaleza), el TISFD busca estandarizar cómo las organizaciones comprenden, gestionan y divulgan sus impactos, dependencias, riesgos y oportunidades relacionados con las personas. Su arquitectura, estructurado bajo cuatro pilares fundamentales —Gobernanza, Estrategia, Gestión de Riesgos e Impacto, y Métricas y Objetivos—, permite a las empresas integrar la dimensión social en su toma de decisiones con la misma rigurosidad técnica que aplican al clima o la naturaleza.

¿Por qué es esto relevante para el tejido empresarial chileno? Porque el TISFD no busca duplicar esfuerzos ni recargar los ya elevados estándares de reportabilidad, sino armonizar lo existente y traducir impactos, riesgos y oportunidades sociales al lenguaje de CFOs e inversionistas. Al adoptar un enfoque de “bloques de construcción”, se alinea con estándares internacionales como los de la ISSB, GRI y ESRS. Para las empresas en Chile, esto significa la oportunidad de fortalecer su transparencia, anticiparse a regulaciones futuras y demostrar una gestión de riesgos más integral y sofisticada ante inversores y reguladores cada vez más exigentes.

Desde Acción Empresas, estamos acompañando este proceso de construcción global: como única organización chilena, formamos parte del Consejo Regional de las Américas del TISFD, aportando insumos relevantes sobre los desafíos nacionales y regionales relacionados, porque estamos convencidos de que visibilizar los impactos, dependencias, riesgos y oportunidades sociales es el primer paso para gestionarlos. En un mundo definido por profundos cambios estructurales, la capacidad de una organización para entender su relación con las personas —y cómo esta influye en su resiliencia financiera— ya no es un “añadido” deseable, sino un imperativo estratégico.

Por otro lado, en línea con nuestra estrategia de incidencia, creemos firmemente que el desarrollo de un tal marco de reportabilidad requiere del involucramiento directo del sector empresarial. Por eso invitamos a nuestras empresas socias a conocer este nuevo marco desde sus inicios y a participar activamente de las consultas públicas y grupos de trabajo. Poner a las personas en el centro de la estrategia no solo es lo correcto desde una perspectiva de derechos humanos; es, sin duda, la mejor hoja de ruta hacia una competitividad sostenible.