En un escenario marcado por los desafíos ambientales, climáticos y sociales, las empresas están llamadas a desempeñar un rol cada vez más relevante en la construcción de un desarrollo sostenible. En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la sostenibilidad se consolida como un elemento clave para la competitividad, la innovación y el crecimiento de largo plazo.
“Hoy la sostenibilidad dejó de ser una opción o un complemento reputacional; se ha convertido en una condición estratégica para hacer negocios, crecer y mantenerse competitivos en el tiempo”, afirma Paola Calorio, presidenta de Acción Empresas y directora de asuntos públicos, sustentabilidad y comunicaciones de Coca-Cola para Chile, Bolivia y Paraguay.
En ese contexto, resalta que “las empresas tienen una enorme capacidad de acelerar la transición hacia un desarrollo más sostenible porque sus decisiones impactan no solo sus operaciones, sino también a proveedores, consumidores, comunidades e inversionistas”.
En ese contexto, incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la gestión empresarial no solo contribuye a enfrentar los desafíos actuales, sino que también permite anticipar riesgos, atraer inversión, impulsar innovación, generar eficiencias y abrir nuevas oportunidades de desarrollo.

De las declaraciones a la acción
La presidenta de Acción Empresas plantea que uno de los principales desafíos es avanzar desde los compromisos hacia acciones concretas que generen impacto en los territorios y las comunidades.
“Desde mi doble mirada, como presidenta de Acción Empresas y también desde mi rol en Coca-Cola para Chile, Bolivia y Paraguay, destacaría aquellas iniciativas que logran unir colaboración, innovación y cambio cultural”, explica.
Un ejemplo es el trabajo que desarrolla Coca Cola Chile junto a la Municipalidad de Renca, el Parque Metropolitano, organizaciones especializadas, comunidades y diversos actores en el marco del Plan Maestro del Agua para los cerros Renca y Colorado.
El proyecto busca responder a desafíos ambientales concretos del sector norponiente de Santiago, donde la escasez de áreas verdes, las altas temperaturas y la gestión eficiente del agua se han transformado en prioridades para la adaptación climática.
“La sostenibilidad no se construye desde una sola empresa ni desde un solo sector, requiere alianzas amplias, visión de largo plazo y soluciones concretas para los desafíos de cada territorio”, sostiene Calorio.
La iniciativa contempla soluciones basadas en la naturaleza para mejorar la infiltración y retención de agua, junto con infraestructura que permitirá reutilizar aguas tratadas para el riego permanente de los cerros. El objetivo es transformar más de 200 hectáreas en un pulmón verde para la ciudad, beneficiando a más de 2,5 millones de personas.
“Es decir, no hablamos solo de eficiencia hídrica, sino de regeneración urbana, biodiversidad, comunidad y calidad de vida”, enfatiza.
La reutilización como motor de desarrollo
Otro ejemplo destacado por Calorio es el Día Nacional de la Reutilización, que recientemente celebró su cuarta versión bajo el lema “La reutilización también mueve a Chile”.
“Lo interesante de esta agenda es que muestra que la reutilización no solo permite reducir residuos y disminuir la presión sobre los recursos naturales. También existe detrás una cadena de valor que genera empleo, impulsa emprendimientos, atrae inversión y desarrolla nuevas capacidades en distintos territorios”, afirma.
Un liderazgo necesario
Para Calorio, tanto los proyectos de regeneración territorial como las iniciativas de reutilización reflejan una misma convicción: la sostenibilidad se construye a partir de acciones concretas, colaboración y visión de largo plazo.
“Ambos casos tienen un mensaje común: la sostenibilidad ocurre cuando pasamos de las declaraciones a la acción”, afirma.
Desde Acción Empresas, esta mirada está alineada con el llamado permanente al sector privado a integrar la sostenibilidad en el corazón de sus decisiones estratégicas y no como un proyecto paralelo.
“En definitiva, el sector empresarial tiene la responsabilidad y también la oportunidad de liderar este cambio. Acelerar la transición sostenible requiere compromisos medibles, innovación y decisiones de largo plazo que demuestren que el desarrollo económico y la protección del medio ambiente pueden avanzar juntos”, concluye.