Sostenibilidad
27 de abril de 2026

Día de los Trabajadores: no da lo mismo cómo trabajamos

Chile necesita volver a crecer. La inversión, el empleo y la productividad vuelven a estar en el centro del debate. Pero en este Día de los Trabajadores, la discusión no puede quedarse solo en cuánto crecemos. No es solo cuánto crecemos o para qué crecemos. Hay algo más profundo: cómo se construye ese crecimiento.

Porque el crecimiento del país está directamente apalancado en el crecimiento empresarial. Y ese crecimiento, a su vez, está ligado al trabajo. No solo en términos de empleo o sueldos, sino en algo más estructural: equidad, acceso y oportunidades reales para las personas. Ahí está el punto crítico.

Durante años se asumió que el trabajo era una consecuencia natural del crecimiento. Sin embargo, la evidencia muestra que es posible expandir la economía sin mejorar las condiciones laborales ni reducir brechas. Ese desfase ayuda a explicar parte importante de la desconfianza que hoy atraviesa a la sociedad y los movimientos que vivimos en Chile hace algunos años.

Por eso, el trabajo no puede ser considerado solo como una variable económica, sino que es el espacio donde se juega la legitimidad del desarrollo y su sostenibilidad en el tiempo. No da lo mismo cómo lideramos. No da lo mismo cómo dialogamos dentro de las organizaciones. No da lo mismo cómo tomamos decisiones. Tampoco da lo mismo si el crecimiento amplía oportunidades o las concentra.

En este Día de los Trabajadores, las preguntas relevantes han cambiado. ¿Cómo conectamos el trabajo con metas de la sostenibilidad de la organización? ¿Cómo generamos espacios reales de colaboración? ¿Cómo construimos competitividad sin profundizar desigualdades? ¿Cómo aseguramos que más personas accedan a oportunidades, y no solo participen marginalmente del crecimiento? ¿Cómo incorporamos las nuevas tecnologías, mejorando las condiciones de trabajo y sin poner en riesgo el acceso?

Estas no son preguntas normativas, son estratégicas. La forma en que se gestiona el trabajo impacta directamente en la productividad, la innovación y la estabilidad social. También define la capacidad de las empresas para sostener su operación en el tiempo.

En este contexto, la sostenibilidad deja de ser un discurso y pasa a ser una forma de gestionar. No como un freno, sino como una condición para que el crecimiento sea viable. Si Chile quiere avanzar, no basta con destrabar la inversión. Es necesario hacerse cargo de cómo ese crecimiento se construye desde el trabajo mismo.

Porque al final, el desarrollo no se mide solo en cifras. Se mide en la capacidad de generar oportunidades que hagan sentido para las personas. Y por eso, definitivamente, no da lo mismo cómo lo hacemos.