Aprovisionamiento Responsable
27 de diciembre de 2022
Mandantes y proveedores: hacia un nuevo modelo de relaciones | Joaquín Manterola

Fin de año trae consigo las evaluaciones y con ello, los datos. Podemos revisar, analizar, ajustar expectativas y fijar metas, si es que tenemos los datos correctos. Y aquí el quid del asunto: cómo saber si lo que estamos midiendo es lo que necesitamos medir y si lo hacemos del modo correcto.

En el ámbito de la sostenibilidad, las cadenas de suministro tienen un rol clave, no sólo por su papel en la continuidad operacional (lo vimos fuertemente durante la pandemia), sino también por el efecto que pueden tener, para bien o mal, en los impactos que genera una compañía. De hecho, las cadenas de suministro son responsables del 60% de las emisiones de CO2 a nivel mundial, según el estudio realizado por Accenture y Pacto global y pueden representar entre el 50% y 70% de los costos operativos de una organización, según datos de EY.

Desde esta perspectiva, en la medida que los desafíos de eficiencia y sostenibilidad crecen, se incrementa igualmente la importancia de las cadenas de suministro, porque en ellas es posible encontrar nuevos y potentes aliados para cumplir metas y hacerlo con altos estándares.

La Cámara de Comercio de Santiago está abordando a través de su Hoja de Ruta las relaciones que existen entre las empresas proveedoras y las adquirentes, para reconocer las brechas que aún es necesario trabajar para lograr cadenas más virtuosas, que colaborativa y progresivamente aporten a la sostenibilidad. En esta línea, también se ha enmarcado el trabajo con Acción Empresas, en el que a través del encuentro entre mandantes y proveedores ha sido posible identificar espacios de convergencia que están llevando a un plano más concreto esta iniciativa.

El enfoque en la cadena de suministro es aún incipiente, sin embargo, no debiera ser impedimento para acelerar el camino y actuar con sentido de urgencia. De este modo, un primer paso está dado por el nuevo esquema de relaciones que necesitamos construir entre mandantes y proveedores, que va desde el conocernos hasta revisar los términos en los que establecemos los compromisos y deberes. Es necesario, a veces, hacernos preguntas incómodas y responder con sinceridad qué tanto conocemos a nuestros proveedores, si estamos escogiendo a los mejores aliados o a los que tenemos a mano, si sabemos los impactos que están generando junto con sus productos y servicios a nuestra cadena y devolvernos las mismas preguntas hacia nosotros. Qué tan buenos mandantes somos y qué tan involucrados están con nuestras metas.

Los datos que revisemos en este cierre de año pueden darnos luces en este sentido. También nos abren la oportunidad para que en 2023 incorporemos nuevas variables a medir que nos permitan avanzar hacia una cadena de suministro más sostenible, que sea una pieza clave en la forma en que las organizaciones cumplen sus metas de negocios y aportan a la sociedad.