Mientras el sur de Chile enfrenta intensas lluvias, fuertes vientos y cortes de suministro eléctrico producto de un sistema frontal acompañado por un río atmosférico, al otro lado del mundo la preocupación es completamente opuesta. Europa vive uno de los episodios de calor más intensos de las últimas décadas, con temperaturas que han superado los 40°C en países como España, Francia, Alemania e Italia.
Las altas temperaturas han obligado a emitir alertas sanitarias, favorecido la propagación de incendios forestales y batido récords históricos, en un fenómeno que los organismos meteorológicos han calificado como extraordinario y que responde a una combinación de factores atmosféricos y geográficos, en un contexto marcado por el cambio climático.
Las cuatro razones detrás del calor extremo en Europa
Según explica Jaime Leyton, meteorólogo de Megatiempo, el episodio que afecta al continente europeo responde a cuatro causas principales: “Una de ellas parece obvia: están en pleno verano. La segunda es que el hemisferio Norte tiene más continentalidad que el hemisferio Sur, por lo que muchos de sus países reciben una nula influencia marítima”.
Sin embargo, el especialista recalca que “la razón más importante que reforzó con extrema intensidad las dos razones anteriores fue que se generó una ‘omega de bloqueo’ que intensificó el calor generado por los dos elementos anteriores y que, como situación de bloqueo, es extremadamente estable e hizo muy persistente o extensa en el tiempo estas condiciones de extremo calor”.
Finalmente, señala que “la cuarta causa que podría estar ejerciendo una influencia es El Niño ya instalado, pero en menor medida, porque los veranos de años con El Niño suelen ser más cálidos, aunque en este caso su presencia es muy reciente”.

¿Podría ocurrir algo similar a Europa en Chile? Para Leyton, la respuesta es afirmativa, aunque con importantes diferencias respecto a lo que ocurre en Europa.
“Efectivamente, un fenómeno de esta naturaleza es muy posible que ocurra en Chile por la presencia de El Niño en su máxima intensidad, sin embargo, considerando la menor continentalidad de nuestro hemisferio y particularmente la fuerte influencia marítima en nuestro país, podría resultar en una mayor frecuencia de olas de calor y muy probablemente más extensas con récords de superación de máximas, pero comparativamente con Europa con valores numéricos inferiores a los ocurridos en dicho continente”, manifiesta el meteorólogo.
El desafío de adaptarse a un calor cada vez más extremo
Jaime Leyton advierte que “en un contexto de cambio climático estas olas de calor se han ido presentando cada vez con mayor intensidad, tanto en sus valores de temperaturas máximas como en la extensión en días”.
Este escenario no solo incrementa los riesgos para la salud de las personas, sino que también plantea nuevos desafíos para las empresas, que deben adaptar sus operaciones para resguardar a sus trabajadores, asegurar la continuidad de sus actividades y responder a los efectos que las altas temperaturas generan sobre el consumo de recursos, la infraestructura y la productividad.
En esa línea, Constanza Pantaleón, directora ejecutiva de Acción Empresas, sostiene que “las olas de calor representan un desafío de gestión integral para la industria actual. Además del impacto directo en la productividad y en el bienestar de los trabajadores, las altas temperaturas generan importantes retos operativos, como un mayor consumo energético para refrigeración, un incremento en la huella de carbono y el desafío de gestionar eficientemente recursos esenciales como el agua y la generación de residuos”.
Además, agrega que “la clave hoy no radica en alarmarnos, sino en actuar con visión de futuro. Adaptar procesos y adoptar medidas preventivas para proteger a los trabajadores es la mejor oportunidad para hacer a las empresas más eficientes, sostenibles y competitivas ante la nueva realidad climática”.
Como parte de ese enfoque preventivo, Acción Empresas impulsó el “Protocolo empresarial de protección frente al calor”, una iniciativa desarrollada junto a Bupa Chile en alianza con seis empresas socias —AES Chile, Asociación Chilena de Seguridad, Cámara Chilena de la Construcción, Correos de Chile, Mutual de Seguridad y SQM— y con el respaldo técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Gobierno Regional Metropolitano y el Centro de Cambio Global de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
“Destacamos esta alianza público-privada y técnica porque el cambio climático trasciende a cualquier industria. Unir miradas intersectoriales nos permite estandarizar medidas preventivas concretas, instalar una cultura del autocuidado y garantizar entornos de trabajo seguros y sostenibles frente a las altas temperaturas”, concluye Pantaleón.