Durante años, gran parte de la conversación sobre sostenibilidad empresarial se concentró en lo que ocurría dentro de las organizaciones: sus emisiones, sus políticas internas, sus trabajadores, su gobernanza y sus compromisos públicos. Hoy, esa mirada resulta insuficiente. Una parte relevante del desempeño ambiental, social y de gobernanza de una empresa también está determinada por lo que ocurre a lo largo de su cadena de suministro.
De hecho, cada vez más empresas líderes han comprendido que las pequeñas y medianas empresas que forman parte de sus cadenas son determinantes para su desempeño ASG. Algunas incluso han comenzado a excluir proveedores que incumplen políticas de sostenibilidad o códigos de conducta. Frente a ese escenario, el desafío no es menor: ¿basta con exigir o debemos también ayudar a desarrollar capacidades?
Las preguntas planteadas por Business for Social Responsibility, que sistematizó las preguntas más recurrentes planteadas por sus empresas miembro en los últimos meses y publicadas en ESGHOY respecto de la sostenibilidad en la cadena de suministro apuntan justamente a este cambio de enfoque. ¿Conocemos realmente los riesgos e impactos ASG de nuestros proveedores? ¿Sabemos cuáles son sus principales brechas? ¿Incorporamos criterios de sostenibilidad en la gestión de compras? ¿Estamos desarrollando capacidades? ¿Podemos medir y demostrar avances?
Responder estas preguntas requiere algo más que incorporar nuevos requisitos en una licitación o solicitar una declaración de cumplimiento. Supone pasar de una relación principalmente transaccional a una gestión estratégica de proveedores, vinculada con los objetivos de sostenibilidad de la organización.
Las áreas de abastecimiento, compras y logística tienen en este proceso un rol especialmente relevante. Son el principal punto de conexión entre la empresa y su cadena de suministro y, por tanto, sus decisiones pueden influir en ámbitos tan distintos como la gestión de riesgos, los costos, la continuidad operacional y la reputación corporativa.
Por eso, uno de los cambios que necesitamos impulsar es dejar de mirar la sostenibilidad de los proveedores únicamente desde la lógica del control. Evaluar es necesario, pero evaluar sin desarrollar capacidades puede terminar convirtiendo la sostenibilidad en una barrera más que en una oportunidad de transformación.
Esta convicción está en la base de Proveedores + Sostenibles, programa de la Academia de Acción Empresas dirigido tanto a empresas promotoras como a empresas proveedoras. Su propósito es apoyar a las primeras en avanzar de manera concreta en la gestión sostenible de su cadena de suministro y, al mismo tiempo, entregar a los proveedores herramientas para reducir brechas y responder a las nuevas exigencias del mercado.
El punto de partida es conocer la realidad de cada proveedor. Para ello, el programa incorpora un diagnóstico de 50 preguntas sobre aspectos ambientales, sociales y de gobernanza, que permite identificar fortalezas, brechas y oportunidades de mejora. Cada empresa recibe información sobre sus resultados, generando una base para definir acciones posteriores.
Pero el diagnóstico tiene sentido solo si conduce a la acción.
La formación combina contenidos fundamentales de sostenibilidad empresarial con ámbitos específicos como gobernanza y ética, derechos humanos, calidad de vida laboral, comunidades, cambio climático, economía circular y huella de carbono. A ello se suman cursos sincrónicos que pueden adaptarse a las principales necesidades detectadas, incluyendo diseño de estrategia de sostenibilidad, prevención de la corrupción y finanzas sostenibles, entre otras materias.
Un aspecto especialmente relevante es que la formación no se dirige exclusivamente a los proveedores. También contempla a quienes toman decisiones dentro de la empresa promotora. Formar a las áreas de abastecimiento en cadena de suministro responsable, indicadores ASG, derechos humanos, gestión ambiental, estrategia y mecanismos de auditoría permite alinear las exigencias hacia los proveedores con las propias capacidades internas de la organización.
Esto evita una contradicción frecuente: pedir a la cadena aquello que la propia organización aún no ha incorporado plenamente en sus procesos de compra y relacionamiento.
Los proveedores que completan el programa pueden ser visibilizados por su compromiso con la sostenibilidad, y el proceso culmina con una instancia de certificación y presentación de resultados. Reconocer los avances contribuye a convertir la sostenibilidad en una oportunidad de posicionamiento, aprendizaje y generación de nuevas relaciones comerciales.
La experiencia de quienes han participado aporta una señal interesante. Algunos proveedores destacan que estos procesos les han permitido identificar mejoras en sus servicios, comprender mejor cómo implementar iniciativas de sostenibilidad y generar un valor adicional para sus clientes. Otros valoran especialmente sentirse incorporados por la empresa mandante en un desafío que requiere compromiso compartido.
Ahí probablemente está la principal oportunidad.
Las empresas líderes tienen una enorme capacidad para acelerar la sostenibilidad de sus ecosistemas empresariales. Pero esa capacidad no se expresa solamente estableciendo nuevas condiciones para contratar. También puede expresarse compartiendo conocimiento, formando, acompañando, reconociendo avances y generando condiciones para que las empresas proveedoras puedan evolucionar.
La Academia de Acción Empresas trabaja precisamente desde esa perspectiva: fortalecer la gestión ASG a través de herramientas prácticas y actualizadas. Actualmente capacita cada año a más de 700 personas pertenecientes a cerca de 200 empresas, lo que permite conectar la formación con distintas realidades empresariales y sectores productivos.
Quizás entonces, frente a las preguntas sobre cuán sostenible es nuestra cadena de suministro, debamos incorporar una adicional: ¿Estamos ayudando a nuestros proveedores realmente a avanzar?
Porque una cadena de suministro sostenible no se construye simplemente seleccionando a quienes ya cumplen. Se construye desarrollando capacidades para que más empresas puedan ser parte de la transformación.