Sostenibilidad

Entrevista María José Cumplido, historiadora y escritora

5 oct 2026

En el XXVI Encuentro de Desarrollo Sostenible de Acción Empresas, María José Cumplido, historiadora y escritora, nos invitó a mirar la historia de Chile para reflexionar sobre las decisiones que pueden definir una nueva etapa de desarrollo. En esta entrevista profundiza en las lecciones de nuestros ciclos de crecimiento, el rol de las empresas y las alianzas público-privadas, y la oportunidad de avanzar hacia una economía más diversificada, capaz de generar crecimiento sin agotar nuestro capital natural. Te invitamos a conocer su mirada y leer la entrevista completa.

  1. Chile ha vivido distintos ciclos de transformación y modernización. ¿Qué momentos de nuestra historia podrían ayudarnos a entender mejor la oportunidad —y también los riesgos— que enfrentamos actualmente?

Cada época histórica es única pero Chile ha vivido grandes transformaciones que pueden iluminar nuestro presente. A fines del siglo XIX y principios del XX Chile pasó de una economía agrícola a la prosperidad del salitre. El modelo funcionó hasta que los alemanes inventaron los sustitutos sintéticos durante la Primera Guerra Mundial. La segunda llegó tras el colapso económico de 1930 donde Chile fue el país más golpeado por la Gran Depresión. Esa crisis forzó decisiones estratégicas como la industrialización por sustitución de importaciones, Corfo y el proteccionismo industrial. El modelo creó empleo durante dos décadas pero se agotó cuando los mercados alcanzaron su techo.

Lo que hizo bien en estos períodos fue responder a choques externos con decisiones estructurales pero el error fue repetido: depender de un solo recurso o un solo modelo sin construir diversificación. En ese sentido el “milagro” de los noventa no fue automático sino que implicó una política sobre tasa de cambio, diversificación y supervisión financiera. Hoy, cuando el crecimiento está estancado, el riesgo es creer que basta con dejar que funcione el mercado o que el Estado se retire. La historia muestra que en momentos de transformación las alianzas público-privadas son más necesarias. ¿Qué hicimos bien en esos periodos y qué errores sería importante no repetir?

  1. Cuando un país enfrenta una transformación profunda, ¿qué papel han jugado históricamente las empresas y sus liderazgos para acelerar —o frenar— una nueva etapa de desarrollo?

Hicimos bien al responder a choques externos con decisiones estructurales. Para la Gran Depresión Chile no esperó que simplemente pasara, sino que tomó acciones. El error principal ha sido construir dependencia de un recurso sin diversificar. Hicimos eso con el salitre, lo repetimos con el cobre. Un segundo error es creer que los modelos duran para siempre. Eso pasó con ISI. Eso puede estar pasando actualmente.

En ese sentido las empresas lograron acelerar la transformación cuando reconocieron oportunidades en las reglas del juego. Por ejemplo, durante los gobiernos radicales y el proteccionismo, los empresarios manufactureros invirtieron en plantas, tecnología, trabajadores y generaron productividad. No era innovación exportadora como antes, sino que construyeron industria interna. En los 90, las empresas anticiparon que la economía se abría e invirtieron en agroexportación y abrieron nuevos mercados.

Sin embargo, también frenaron transformaciones. Cuando el modelo ISI se agotó hubo presión para que continuara. Muchos no apostaron por competencia internacional, sino que querían continuar con el subsidio. Hoy, ¿en qué estamos? ¿Dónde está la inversión en software, biotecnología o transformación energética?

  1. Mirando el escenario actual, ¿qué responsabilidad le corresponde hoy al mundo empresarial chileno para convertir estos cambios en oportunidades de crecimiento sostenible?

Lo primero es reconocer que los modelos se agotan y el mundo cambia. Hoy la globalización tiene a fuertes competidores que pueden producir más volumen a bajos precios. Chile puede invertir y ser competitivo sin necesidad de replicar modelos del siglo XX. Energía renovable, tecnologías limpias, etcétera. Las empresas que ya están anticipando esto tendrán un protagonismo duradero. Tenemos que pensar a largo plazo, no solo en la riqueza de hoy. Podemos modernizar nuestras infraestructuras y producir con eficiencia ambiental.

  1. Si la historia demuestra que el desarrollo no está predeterminado y depende de las decisiones que las sociedades toman en momentos decisivos, ¿cuál cree que es la gran pregunta que Chile debería hacerse hoy para no dejar pasar esta oportunidad?

Me parece que la pregunta no es, ¿cómo volvemos a crecer al 5%? Sino ¿en torno a qué actividades económicas vamos a crecer? Todos los ciclos de crecimiento en Chile ocurrieron cuando conquistamos nuevos mercados: salitre, industria interna, agroexportación. Hoy el mercado global se reorienta hacia la tecnología, la descarbonización, la transición energética y podemos ser competitivos ahí, pero requiere una apuesta concentrada y no dispersa o puntual.

La pregunta quizás es si estamos dispuestos a abandonar modelos que generaron riqueza en el pasado y que siguen generando rentas hoy. Si el desarrollo significa continuar extrayendo recursos finitos hasta que se acaben ya fracasamos. Lo que tenemos que buscar es una transición hacia una economía donde la riqueza se genera sin agotar capital natural. Y eso requiere decisión.

  1. ¿Cuánto del desarrollo de un país depende de sus condiciones iniciales y cuánto de las decisiones que toma en determinados momentos históricos?

Las condiciones iniciales importan, pero no determinan el destino de un país. Cada ciclo de crecimiento alcanza sus límites. El salitre se agotó, el modelo proteccionista tenía un techo. Hoy nuestro modelo puede estar llegando a sus límites en un escenario marcado por el calentamiento global y las consecuencias en el medioambiente. Las decisiones que se toman cuando un modelo entra en crisis definen más a un país. Las decisiones que se tomen ahora sobre dónde invertir, qué regular, qué abandonar van a definir el nuevo ciclo de crecimiento sostenible de Chile. Y eso no necesariamente lo resolverá el mercado, sino un gran acuerdo donde estén todos los protagonistas sobre la mesa.